LEYENDA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

GÉNERO: Leyenda Religiosa e Histórico-Amorosa
CÓDIGO: 5.2 y 3.3
PROVINCIA-COMARCA: CÁCERES-LAS VILLUERCAS
LOCALIDAD: GUADALUPE









SINOPSIS: En el tiempo que el rey don Alfonso XI reinaba en España apareció nuestra Señora, la Virgen María (1) a un pastor de las montañas de Guadalupe de esta manera:
Andando unos pastores guardando sus vacas cerca de un lugar que llaman Alía, en una dehesa que se dice dehesa de Guadalupe, uno de esos pastores,llamado Gil Cordero, natural de Cáceres, donde aún tenía su mujer e hijos, advirtió que le faltaba una vaca de las suyas. Marchó en su búsqueda por bosques y robledales hasta topar con un río de pocas aguas, bastante escondido. Recorrió el lado derecho de su ribera, desviándose luego siguiendo probablemente los restos de una calzada romana. Después de tres jornadas encontró la vaca muerta, pero intacta cerca de una fuente pequeña.
Y al ver su vaca muerta, se llegó a ella; y moviéndola con diligencia, y no hallándola mordida de lobos ni herida de otra cosa, quedó muy maravillado. Sacó luego su cuchillo de la vaina para desollarla y poder aprovechar su piel, abriéndola por el pecho a manera de cruz, según es costumbre desollar, luego se levantó la vaca. Y él, muy espantado, se apartó del lugar; y la vaca estuvo quieta. Y luego, en esa hora, apareció ahí visible nuestra Señora la Virgen María a este dichoso pastor díjole así: (2)"No temas que yo soy la Madre de Dios, salvador del linaje humano; toma tu vaca y llévala al hato con las otras, vete luego para tu tierra, y dirás a los clérigos lo que has visto, diciéndoles de mi parte que te envío yo allá, y que vengan a este lugar donde ahora estás, que caven donde estaba tu vaca muerta debajo de estas piedras; y hallarán ende una imagen mía. Cuando la sacaren, diles que no la mudaren ni la lleven de este lugar donde ahora está; mas que hagan una casilla en la que la pongan, y con el tiempo vendrá en que este lugar se haga una iglesia, y casa muy notable"(3).
Y después que la Santa Virgen le dijo estas cosas y otras, luego desapareció. Y el pastor tomó su vaca, y se fue con ella y la puso con las otras. Y contó a sus compañeros todas las cosas que le habían acaecido. Y como ellos hicieren burla de él, respondióles y les dijo: "Amigos, no tengáis en poco estas cosas. Y si no queréis creerme, creed aquella señal que la vaca trae en los pechos, a manera de cruz", y luego le creyeron.
El citado pastor, despidiéndose luego de ellos, se fue para su tierra. Por donde iba contaba a todos cuantos hallaba este milagro que le había ocurrido. Y al llegar a su casa encontró a su mujer llorando, le dijo: "Por qué lloras?". Ella le respondió, diciendo: "Nuestro hijo está muerto", díjole él: "No tengas miedo ni llores: pues yo le prometo a Santa María de Guadalupe para servidor de su casa, y ella lo dará vivo y sano".
En esa hora, se levantó el mozo vivo y sano, y dijo a su padre: "Señor padre, preparaos y vamos para Santa María de Guadalupe". Por lo cual, cuantos allí estaban presentes y vieron este milagro, quedaron muy maravillados, y creyeron después todas las cosas que este pastor decía de la aparición de la Virgen María. Díjoles el pastor: "Señores amigos, sabed que para el mensaje que yo traigo a vosotros bien era menester de hacerse este milagro aquí, por nuestros pecados, muchas veces dudamos de que aquello que corporalmente no percibimos".
Después, este pastor llegó a los clérigos y les dijo así: "Señores, sabed que me apareció nuestra Señora la Virgen María en las montañas cerca del río Guadalupe, y me mandó que os dijera que fueseis allí donde me apareció, y encontraríais una imagen suya; y la sacaseis de allí; y le hicieseis allí una casa. Y me mandó que dijese más: que los que tuviesen a cargo su casa, diesen a comer una vez al día a todos los pobres que a ella viniesen. Y me dijo más: que haría venir a esta casa muchas gentes de diversas partes, por muchos y grandes milagros que ella haría por todas partes del mundo, así por mar como por tierra; y me dijo más: que allí, en aquella gran montaña, se haría un gran pueblo". Oidas estas cosas, los clérigos dudaron pero luego al ver resucitado al mozo y esomismo que era habido aquel hombre en buena opinión del pueblo, creyéronle. La clerecía deputó ciertos de ellos para que fuesen con el pastor al lugar donde se le apareció Nuestra Señora. Partiendo de Cáceres anduvieron su camino hasta llegar a aquel lugar, donde la santa Virgen María apareció al pastor. Y después que llegaron, comenzaron a cavar en aquel mismo lugar donde el citado pastor les mostró, que le había aparecido nuestra Señora Santa María. Y ellos, cavando allí, hallaron una cueva a manera de sepulcro, dentro del cual estaba la imagen de Santa María, y una campanilla y una carta con ella; y sacáronlo todo allí, con una piedra donde la imagen estaba sentada. Y todas las piedras que estaban alrededor de la cueva y encima, todas las quebraron las gentes que vinieron entoces y se las llevaron por reliquias. Hicieron una choza de piedra seca lo mejor que pudieron. Juntaron algunas piedras a manera de altar poniendo allí la imagen. Hecho esto, se volvieron los clérigos a Cáceres y contaron a todos como era verdad todo lo que el pastor les dijera. Y quedó el pastor como guardador de la ermita con su mujer e hijos y con muchos de su linaje, por servidores de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe.

CLAVES-COMENTARIO: Apuntan las crónicas de los Jerónimos referidas al comienzo del trabajo que San Gregorio tuvo en sus aposentos una imagen de la Virgen, y alguna de ellas, como ya se indicara, informa que dicha imagen la ejecutó San Lucas. En cuanto a lo primero, la historia de San Gregorio Magno (540-604) certifica su gran amor y veneración a los iconos, por lo que no es de extrañar que uno de la Virgen se expusiera en la capilla papal. Hasta aquí los autores de los códices se atienen a relatar la historia que ellos conocen, una historia que entre los siglos XIII y XV llega a los monasterios en manuscritos casi siempre sacados de "La leyenda dorada" del arzobispo de Génova. Quizás por este motivo apenas encuentran desviaciones entre la narración que Santiago de la Vorágine hace de la rogativa romana con la imagen de la Virgen y aquellas otras que nos sirven los códices guadalupanos e, incluso, la crónica del Fray Diego de Écija. Sin embargo, es en este capítulo donde Santiago de la Vorágine recoge un aspecto de suma importancia y que la lógica opone a una parte de la leyenda de Nuestra Señora de Guadalupe, cual es la donación a San Leandro de la imagen supuestamente realizada por San Lucas. Dice al referirse a la susodicha rogativa: "...pero quiso que a la cabeza del cortejo, con toda reverencia, se llevase la imagen de la Bienaventurada siempre Virgen María. La imagen que en aquella ocasión presidió las rogativas fue la misma que actualmente se conserva en la Iglesia de Santa María la Mayor de Roma.
Algunos códices remontan el origen de esta imagen al siglo I del cristianismo, atribuyendo la autoría de la talla a San Lucas. Cuentan que muerto el evangelista en Acaya (Asia Menor), fue enterrada con él la imagen de Nuestra Señora y que siguió la suerte de San Lucas cuando fue trasladado su cuerpo, a mediados del siglo IV, a Bizancio(Constantinopla). Junto con las reliquias de San Andrés Apostol y de San Timoteo Martir en tiempo de Constantino.(4)
Aún suponiendo que San Isidoro acudiese a Roma a la llamada de San Gregorio, asunto este que escapa del análisis de nuestro trabajo, e incluso aceptando que el pontífice le entregara para su hermano San Leandro una imagen de la Virgen, de ningún modo cabe admitir que dicha imagen fuera la que presidió las rogativas romanas para alejar la pestilencia. Tal imagen, en afirmación de las crónicas escritas con anterioridad a la redacción de los códices de Guadalupe, se conservaba en el siglo XIII en Santa María la Mayor de Roma. La misma es un icono basado en la Virgen como "Odegitria", famoso retrato en los tiempos de San Gregorio Magno. En el caso de que quisiéramos salvar errores de apreciación histórica, daríamos por bueno que San Leandro recibiera del manos del Papa una copia de la susodicha imagen, cuyo original se supuso hecho por San Lucas. Más aún: el obispo de Sevilla recibiría un icono, a pesar de que los redactores de los códices y los cronistas guadalupanos tengan a bien el convertir el retrato en escultura. Y, por otra parte, muy poco tiene que ver la actual talla de Guadalupe con la "Odegitria", ya que su parecido la aproxima a la "Teótocos", imagen que la tradición jamás ha relacionado con San Gregorio.
Sea cual sea la pseudohistoria de la traslación, lo cierto es que los frailes jerónimos dan como seguro que la imagen arribó a la sede de San Leandro, donde fue "tenida en mucha devoción y reverencia en la iglesia de Sevilla" hasta el momento en que se produce la invasión musulmana. No acepta este prolongado descanso de la imagen en Sevilla otra versión de la leyenda. Quiere la misma que la imagen de Guadalupe recabara en la antigua ciudad de Astigi (Écija), al ser regalada por San Leandro a su hermana Santa Florentina, a la sazón priora de un convento benedictino de dicha ciudad, en la que también regía los destinos episcopales su otro hermano San Fulgencio. Igualmente aquí los moros obliga a poner tierra de por medio y a huir con la imagen de la Virgen y con los huesos de San Fulgencio, que también ocultaron en Las Villuercas. No está de más el apuntar las sorprendentes coincidencias de las leyendas de la Virgen de Guadalupe y de Nuestra Señora del Valle, patrona de Écija, cuyo santuario primitivo fue igualmente regido por los frailes jerónimos.
Refieren brevemente los códices las andanzas de los clérigos sevillanos, trayendo consigo "la dicha imagen de Nuestra Señora, Santa María, y la cruz y las otras santas reliquias" a la búsqueda de un lugar propicio para su ocultación. El sitio elegido está a la vera del río Guadalupe. No existe coincidencia a la hora de dilucidar el escondite de la imagen. El códice del Archivo Histórico Nacional apunta que fue introducida en una cueva en forma de sepulcro que construyeron los clérigos de Sevilla. Por su parte, el C-1 del Monasterio es más explícito e indica que los fugitivos se toparon con una ermita y en su interior hicieron una cueva "a manera de sepulcro y pusieron dentro la imagen de Nuestra Señora". El resto de los códices se expresa en semejantes términos. No obstante es Fray Diego de Écija quien más se detiene a pormenorizar: "...Hallaron como una ermita pequeña, las paredes hechas de piedra seca y recubierta de corcha y mal reparada, que debiera ser hecha de algunos ganaderos, que por allí cerca andaban, y estaba dentro una como sepultura de piedra y mármol, según que las semejantes por muchos lugares se suelen hallar".
NOTAS:
1. La mayoría de los códices de milagros y las historias más antiguas situan la aparición y hallazgo de la imagen de Nuestra Señora en la primera mitad del siglo XIV, en el reinado de Alfonso XI.
-Varios códices y libros impresos antiguos fijan la primera mitad del siglo XIV, antes de 1331, como época de la aparición del pastor e invención de la imagen.
- Códice 48 B AHN(Archivo Histórico Nacional) , fol. 6v. Reinando Alfonso XI.
- Códice 101 B AHN, fol. 9r. Reinando Alfonso XI.
- Códice 128 AMG, fol. 10r. 1330.
- Códice 12 AMG, fol. 10. 1329.
- Códice 14 AMG, fol. 1. 1313-1330.
- Códice 85 AMG, fol. 174. 1322.
- Talavera, Gabriel, Historia, fol. 13r. 1330.
- Montalvo, Diego de, p. 1320.
- Malagón, Juan de, c. 8, pág. 28. 1330.
- San José, Francisco de, c.c 2, pág. 13. 1322.
-Sin desestimar la cronología que antecede y apoyados en la presunción de mayor antigüedad, que se deduce de los dos documentos más antiguos de este archivo, 1327 y 1329, creemos que puede fijarse el comienzo de la primera ermita levantada en honor de la imagen en Guadalupe en los últimos años del siglo XIII o primeros del siglo XIV.
-AMG: Testamento de Sancho Sánchez de Trujillo, dado en 1327. En él deja una manda para la "eglesia de sancta maría de Guadalupe". Pergamino: 365x490 mm. Caja de Seguridad.
-AMG: legajo 40 s/n. Carta de venta de las casas de Valdemedel. Otorgada por Juan Fernández a favor de Fray Pero García, tenedor de la eglesia y del hospital de sancta maria de Guadalupe, 6 de octubre de 1329.
2.Según refiere un viejo códice del archivo , escrito por Fray Diego de Écija en el siglo XVI.
3.Códice 10 AMG: Libro de la invención... Fray Diego de Écija, op. cit., c. 4, pág. 44
4.Mencionamos los códices y libros antiguos más importantes que atribuyen la autoría de la imagen a San Lucas evangelista:
- Códice 10 del AMG(Archivo Monasterio de Guadalupe): Libro de la Invención de esta Santa Imagen de Guadalupe y de la erección y fundación de este Monasterio, de algunas cosas particulares y vida de algunos religiosos de él. Manuscrito del siglo XVI hacia 1556. De fray Diego de Écija, copia 206 folios, op. cit., c. 1, pág. 37. -Malagón, Juan de, op. cit., c. 1, fol. 1
-Montalvo, Diego de, op. cit., c. 6, pág. 12.
-San José, Francisco de, Historia Universal de la primitiva y milagrosa Imagen de Ntra Sra de Guadalupe. Madrid, Impr. Antonio Marín, 1743 , c. 6, pág. 288.
- Códice 1: Milagros de Nuestra Señora de Guadalupe desde el año 1407 hasta 1497. Manuscrito de 266 folios. Mide 22x29 cm. Letra semigótica de finales del siglo XV o principios del XVI, texto en tinta negra e iniciales miniadas en letra roja. c. III.
- Códice 14 AMG: P. Alcalá..., fol. 1r.
-La tradición de atribuir pinturas y esculturas famosas de María a San Lucas evangelista comenzó en el siglo VI (530), basada en el historiador Teodoro, El Lector, quien menciona a San Lucas en su Historia, inserta en Migne, pág. 86, col. 1.166.

ASENSIO, Manuel S. Inédita breve relación de la Historia de Nuestra Señora de Guadalupe. Revista de Guadalupe, n 17, 1907.
DOMÍNGUEZ MORENO, José María.(1994) La leyenda de la Virgen de Guadalupe.I: La traslación. Folklore, t. 14.
Enciclopedia Universal Ilustrada ESPASA-CALPE. Madrid, 1989, t. 26.
GARCÍA, Fray Sebastián.OFM (1993) Guadalupe de Extremadura: Dimensión hispánica y proyección en el nuevo mundo.
GARCIA, Sebastián. O.F.M. Almanaque Guadalupe, 1991.
PABLOS ABRIL, Juan. Las cartas históricas de Guadalupe. Revista Alcántara, n 184.
ROVIRA LÓPEZ, Elisa. (1988) Leyenda de Santa María de Guadalupe, según el Libro Sexto de los Milagros. Revista Guadalupe, núms. 691-691 - Enero-Abril. En C.E.E. s.5431.

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