

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Montánchez
LOCALIDAD: Alcuéscar
SINOPSIS: Sermón de Santa Lucía / sermón de log naranjazoh, / log
burros en romería / y cosecha de porrazoh.
En la parte saliente de la sierra de Alcuéscar, a unos tres kilómetros
del pueblo, se ven las ruinas de la ermita de Santa Lucía, obra del siglo XVII, en cuyas
inmediaciones, pintorescas huertas de naranjos y limoneros, celebraban una romería el
lunes de Pascua. En la ermita había función religiosa con el "sermón de
log naranjazoh", llamado así, porque nunca terminaba, pues cuando "iba de médioh
pá lante", caía sobre el predicador una lluvia de naranjas, obligándole a buscar
refugio fuera del alcance de los dorados proyectiles: era la señal de combate, y los romeros,
enardecidos con las continuas libaciones, no daban descanso a las manos ni a las naranjas.
No se crea que es cuento: aún viven personas que presenciaron los
"sermoneh de log naranjazoh". No faltará algún incrédulo que argumente:
"¿Es posible que hubiera sacerdote que se atreviera...?" Pues sí, señor, nunca faltó
predicador.
CLAVES-COMENTARIO: GARCÍA-PLATA DE OSMA, R. Revista de Extremadura,1900.
Primavera Popular, p. 265. [Volver]

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Montánchez
LOCALIDAD: Alcuéscar
SINOPSIS: En las montañas, escasas en altura pasó su vida un misterioso
personaje. Vestía con andrajos y pieles mal trabadas y apenas curtidas. Una espesa y
prolongada barba, muy mal cuidada, caía a tropezones sobre el pecho. Grande en la cara,
con los ojos hundidos, su aspecto recordaba la emoción de los seres que lo deben todo a la
fuerza de un gran espíritu.
Por las tardes, al ponerse el sol, el solitario se disciplinaba sin piedad. Cuando las
zorras guarrean y los lobos aullan, los lamentos del penitente estremecían los recovecos de la
cueva donde vivía.
Si algún campesino cruzaba cercano y escuchaba aquellos suspiros,
tenía que aligerar el paso y encerrarse acobardado en casa. Todos pensaban que eran almas
en pena que vagaban penitentes pidiendo misericordia.
El solitario pasaba la vida entre penitencias y oraciones. Su fama de santo le bastaba
para recibir como limosna todo lo necesario para alimentarse.
Las gentes sencillas de la comarca afirmaban que hablaba con Dios. En uno de
aquellos confiados diálogos con Dios quiso conocer la suerte de su alma. Dios le dió a
entender que su suerte era la misma que la de una mujer de la ciudad cercana, muy conocida, a la que
todos llamaban María la Viuda.
El Santo llegó a la ciudad, probablemente Cáceres, y se dirigió
a casa de un clérigo insigne, quien debería conocer a las almas más privilegiadas,
sobre todo a aquellas que juzgaban insignes por sus virtudes, como la mujer de quien Dios le
había hablado.
Al encontrarse con el clérigo dijo:
-"Hermano, dime dónde vive María la Viuda. Quiero verla e imitar sus santas obras, para
así ganar el cielo".
El clérigo, que conocía la virtud del penitente, contestó:
"Hermano, debes estar equivocado. En el mundo no hay quien sea más santo que tú.
La Viuda es una mujer que ha dado mucho que decir por sus deshonestidades. No vayas a verla, que
es un alma perdida".
-"Estoy atónito oyéndote. ¿Cómo es posible que sea cierto lo que dices?-
Dijo el penitente.
Pero insistió en sus deseos y el solitario fue a la casa de la Viuda y le
rogó que le permitiese estar un día siquiera en su casa.
Al entrar en su casa, María se echó a sus pies, y le dijo:
-"¡Cómo tanta honra para esta pobre pecadora! ¡Santo varón, mi casa es la del pecado!
El señor no quiere que tengáis por posada esta casa. Hay en la ciudad palacios, donde
estaréis con más honor".
-"María-dijo el solitario-, el Señor me ha dicho que venga a tu casa, y tú no
querrás enojarlo".
El religioso pasó dentro y pudo contemplar el lujo de aquella mansión,
algo que no parecía casar con los caminos de santidad que él eligiera. El anacoreta no
salía de su asombro. A él mismo le había asignado una aterciopelada
habitación.
Al día siguiente la Viuda dijo al solitario:
-"Santo varón, tengo que hablaros, Dios os ha enviado para encontrar una persona con quien
desahogar mi conciencia. Con vos no debo guardar mi secreto. No me denunciaréis a la
justicia. Venid conmigo, que voy a dar de comer a un pobre que padece persecución por la
justicia. Hace veinte años que lo escondo en mi casa. Este hombre es el matador de mi
único hijo".
-"¡El matador de tu único hijo! ¿Y lo guardas en tu casa?"
-"Sí, santo varón. Los dos fueron amigos cuando jóvenes. Un día
riñeron y mi hijo murió de una puñalada. El matador vino a mi casa perseguido por
la Justicia. Iban también a matarlo. Yo me compadecí de su desgracia, ya que no
podía remediar la mía. Estoy ofreciendo este sacrificio al Señor cada día,
para que perdone mis muchos pecados".
El penitente apenas supo contestar unas palabras.
-"En verdad, mujer, que tu sacrificio es más que humano. Todos los días renuevas tu
dolor y tu perdón y lo envuelves en la caridad más heroica y exquisita".
CLAVES-COMENTARIO: Artículo recogido de la Revista de Feria y Fiestas San Pedro 1994.
Ayuntamiento de Puebla de La Calzada. [Volver]
"Mujeres extremeñas", por Valeriano Gutiérrez Macías ;
"María la Viuda", por Eduardo Marquina ; Estudios literarios. Adición a las fuentes
"El condenado por desconfiado" ; "Una desconocida heroína trujillana", por Muñoz de
San Pedro, Conde de Canilleros. Plasencia, 1948.

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Montánchez
LOCALIDAD: Almoharín
SINOPSIS: Según cuenta la tradición, atravesaba Guadalajara Alimaimón,
hijo del Rey moro de Toledo, con varios prisioneros, a los que tanto mujeres como hombres les
hacía víctimas de sus continuos malos tratos, por lo mismo ellos confirmaron lo que
diría el Beato Juan de Ávila : "Queréis ver una señal, ¿si uno es bueno,
si se ha de salvar? Mirad si es devoto de María" ya que al divisar las ruinas de una ermita de
Ella, la invocaron, y Ella demostró lo que dijo San Teodoro Estudita : "Al subir María
al cielo no deja de proteger a los de abajo, aunque su cuerpo esté en la eternidad, vive su
espíritu con nosotros, llevada al cielo tan gloriosamente hace huir a los demonios,
convirtiéndose en Medianera junto al trono del Señor", pues pudieron contemplarla en un
tronco infundiendo lo que expresa en uno de sus cantares. El valle de Solanillos - de lagrimas era un
valle - Mas bajando tú a pisalle, - quedó sin ayes ni grillos. Pues a su aparición
cayeron las cadenas que sujetaban a los cristianos, y a los moros sus espadas, y su príncipe
quedó ciego". [Volver]
Los cristianos entonces, demostraron serlo, pues pidieron por el que había sido
su verdugo, y la Virgen demostró la universalidad de su maternidad, devolviendo la vista al infiel,
que pasó a llamarse Petrán, pues allí mismo le bautizó un monje que
vivía por aquellos parajes, el nombre fue bien escogido, pues sobre aquella piedra humana
surgieron muchas conversiones. Con motivo de unos juegos florales, entre los trabajos poéticos
sobre la aparición de la Virgen, el que se llevó la flor natural, habla de que el milagro
ocurrido a Alimaimon también se debió a las oraciones de una cristiana cautiva de la
que se había enamorado el príncipe, fuera esto cierto o no, el árabe, al hacerse
cristiano, se enamoró de una más alta Señora, y la Virgen María le
impulsó a irse a Roma a instruirse en el catolicismo y luego cumplió su voluntad de
erigirla una ermita para su advocación de Sopetrán.
La primera conversión que logró Petrán, fue su hermana
Casilda, curada por la Virgen de una terrible enfermedad, aún así, el furor del padre por
el abandono de sus creencias, fue tal que mandó numeroso ejército con el fin de darle
muerte no sólo a él, sino a todos sus seguidores. Uno de los capitanes de este
ejército huyó una noche y fue a dar cuenta a Petrán de las intenciones de su
padre y del gran peligro que a todos amenazaba. Al marcharse de allí, fue a parar a un lugar
delicioso de Extremadura, en donde existen restos de un poblado y una mezquita que convirtio en el
templo dedicado a esta imagen.
En el siglo XVI, se desarrolló en Jarandilla tal plaga de orugas, que
según la tradición, sus habitantes ofrecieron a la Virgen un gran cirio, y en la duda a
cual imagen se lo llevaban, lo pusieron en una mula, dejándola suelta, pasaban los
días, y ante ningún Santuario se paraba, pero a la entrada de los pueblos, un niño
desconocido le daba alimento diciendo : "Prosigue tu camino" Al recorrer en 8 días 50 leguas
se hallaban los hombres desalentados cuando la mula emprendió veloz carrera y llegó a
las puertas del Santuario de Sopetrán. El Abad y los monjes enterados le abrieron le abrieron
las puertas y se dirigieron al altar, en donde la mula se arrodilló, entonces entonaron un
Tedeum y depositaron el cirio ante la Virgen. Y como a la vez la plaga cesó, el pueblo
formuló el voto de ofrendar anualmente un cirio semejante el jueves precedente al de la
Ascensión día de su festividad.

GÉNERO: Leyendas de Vírgenes
CÓDIGO: 5.2
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Montánchez
LOCALIDAD: Montánchez
SINOPSIS: (VC-MO-RD) Cuando el castillo es convertido en prisión de Estado, la imagen, al no
poder recibir el culto de sus hijos, desaparece.
(VC-MO-CA): Los pájaros del castillo/ a voces bajan diciendo/ ¿dónde está la
paloma/ que habitaba en este templo?
CLAVES-COMENTARIO: SBl-LRE, 160-63 [Volver]
- Castillos, torres y casas fuertes de la provincia de Cáceres, Publio Hurtado
Imginería Med. Extrem., García Mogollón, UEX
- Extremadura, la tierras en que nacían los Dioses, M. Muñoz de San Pedro.

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Montánchez
LOCALIDAD: Torre de Santa María
SINOPSIS: Decía un hombre que tenía la profesión de recovero en su
tiempo, que donde él vio los hombres más viejos fue en Torre de Santa María.
Dando una vuelta por el pueblo y todo su ámbito, el recovero vecino de Cáceres vio a un
hombre que frisaba los ochenta años de edad y que estaba llorando. Como le sorprendió
este hecho, el recovero le preguntó al anciano:
-¿Por qué llora usted, buen hombre?
-Porque me ha pegado mi padre, respondió presto, con tono compungido.
Su padre, que se hallaba a su lado, dijo al visitante con ademanes severos:
-He pegado a mi hijo porque ha ofendido a su abuelo, y a las personas mayores hay que
respetarlas.
-¿Dónde está su abuelo?- inquirió incrédulo el forastero.
-En la era, cargando un carro de paja.
Efectivamente, el recovero se fue, presuroso, al egido del pueblo, en el que se
instalaban las eras, donde encontró al abuelo entregado a sus faenas. En seguida le dijo:
-Abuelo, ¿Cuántos años tiene usted?
-Yo ya no me acuerdo- respondiole con viveza, y añadió:
-Pero puede preguntarle al señor cura, don Pablo, que me bautizó; aún
vive, pero está algo achacoso, el pobre...
El viajero, un tanto asombrado por lo que acababa de oir, fue a visitar al sacerdote,
quien no se hallaba en su domicilio. Según le informó la madre de éste, se
había ausentado para ir a Trujillo, a comprar una bicicleta para el abuelo de referencia.
CLAVES-COMENTARIO: Este relato suele contarse con frecuencia por los torregueños
cuando aluden a la longevidad que alcanzan sus naturales, pues creen que aquellos aires que respiran
vivifican los cuerpos y las almas de los lugareños y les insuflan una especial energía para
alcanzar tan avanzada edad, manteniendo ágiles el cuerpo y la mente. [Volver]
GUTIERREZ MACÍAS, Valeriano. En la revista Folklore. Tomo 14, 1994.
