SIERRA DE GATA


LA MORA ENCANTADA

GÉNERO: Leyendas Maravillosas
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Gata
LOCALIDAD: SIERRA DE GATA

SINOPSIS: Cerca de Eljas existe un grupo de rocas conocidas como las Torres de Fernán Centeno, bajo las cuales vive una enorme mora encantada, nieta de famoso gigante Fierabrás de Alejandría.  Sale de su escondite sólo tres días al año, coincidiendo más o menos cuando Semana Santa.  Cuando lo hace, su afición consiste en jugar a los mecos con las enormes piedras de la sierra, lanzándolas al aire como si fuera con piedrecillas.  Luego vuelve a dejar los peñascos en su sitio.

CLAVES-COMENTARIO: Relacionar con el ecotipo de la Serrana de la Vera.
ALONSO, Pilar y GIL, Alberto (1994) Personajes imaginarios en vías de extinción, p. 151, Aura, Barcelona.

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EL ERMITAÑO Y EL RAYO

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Gata
LOCALIDAD: ACEBO-SIERRA DE JÁLAMA.

SINOPSIS: En la falda de la Sierra más alta de Extremadura, Jálama, existió, hace muchos años una ermita, la ermita de San Casiano, oculta a la mirada del pasajero, por un frondoso bosque y rodeada de innumerables cuevas.  Vivía en dicha ermita Martín, un buen anciano, que, según contaban los que lo conocieron, perteneció a distinguida y rica familia cacereña.
Los padres de Martín tuvieron dos hijos, el nombrado y José.  Martín y José eran genios muy opuestos.  Mientras el carácter del primero era díscolo, atrevido, temerario, el de José se distinguía
por su obediencia y sencillez.
Ocurrió un día que Martín, desoyendo los consejos de sus padres, propuso a su hermano que le acompañase a una cacería.  José le advirtió, una y más veces que no era prudente tal propósito por desconocer ambos el manejo de las armas de fuego.  No debió convencerse Martín cuando a la puesta del sol salieron los dos hermanos provistos de flamantes escopetas y otros efectos necesarios. lnternáronse en un espeso bosque.
Eligieron dos sitios de aguardo por donde según Martín, debían pasar algunos corzos.  En actitud expectante estuvieron los dos hermanos poco más de media hora, cuando el ruido de pasos, hizo suponer a Martín que se acercaba alguna pieza.  No se engañaba.  Dos hermosos ciervos cruzaban a poca distancia de él.  Martín montó precipitadamente la escopeta; sonó un disparo y al poco rato, se oyó un ¡Ay! lastimoso producido por una leñadora; la bala había atravesado un brazo de la pobre mujer, cuya presencia pasó inadvertida para Martín en el momento crítico del disparo.
Poco tiempo después, Martín prometía ante un cuadro de la Virgen una penitencia como expiación del delito que su imprudencia le hizo cometer.  Han transcurrido cuarenta años desde los anteriores sucesos.  Martín es ermitaño de San Casiano.  Se mantiene de las limosnas que recoge en los pueblos inmediatos, si bien pasa plaza en algunos de poseer un inmensa fortuna.
Era una cruda tarde de invierno.  Una imponente tormenta se formaba en el espacio.  Martín postrado de rodillas, ante un crucifijo que pendía de las paredes de una cueva próxima a la ermita, fué a levantarse cuando cuatro manos hercúleas le sujetaron por el cuello.  El ermitaño incorporóse como pudo y se encontró frente a frente de dos hombres que le dijeron: venimos por tu fortuna o por tu vida.
Mi fortuna, contestó el anciano, la tengo despreciada hace cuarenta años, y mi vida pertenece a Dios: No mientas, -dijo uno de aquellos hombres- venimos a por tu tesoro, y si nos lo niegas morirás sin remedio.  Pasaron algunos segundos de silencio interrumpido por Martín que con sonrisa de mártir exclamó: Pues bien, señores, salid de esta cueva y os enseñaré el lugar donde guardo mi tesoro. ¿Conocéis el corpulento árbol llamado Matusalén, que hay al terminar el puente de los Gitanos?  Sí, dijeron los bandidos.  Pues meted la mano en el hueco que hay en dicho árbol y encontraréis el tesoro que tengo.
Si nos engañas, -se atrevió a decir uno de aquellos hombres, -pagarás con tu vida.
Os juro que no, -replicó Martín.  Los bandidos tomaron la dirección que el ermitaño les había dado.  La tormenta continuaba cada vez más imponente.  Los bandidos caminaban deprisa.  Al llegar al puente, que les había indicado Martín, los truenos y relámpagos se sucedían con frecuencia.  La lluvia era torrencial.
Al siguiente día el ermitaño se dirigió al árbol Matusalén, estuche de su tesoro. ¡Gran sorpresa recibió el pobre viejo!  Al pie del árbol había dos cadáveres carbonizados por una chispa eléctrica.  Postróse de rodillas Martín, rezó por ellos, y metiendo después la mano por el hueco del árbol Matusalén, sacó un libro con forro de pergamino en cuyas pastas se leía: 'Tesoro del Alma'.

CLAVES-COMENTARIO: Recogido por CARRASCO MONTERO, Gregorio de los "cuadernos manuscritos Jálama" del reverendo D. Manuel Sousa Bustillo, en Revista Alcántara: "Leyenda en las cumbres" pg. 58-62, n. 105-106-107.

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EL POZO DE LA PIEDRA

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Gata
LOCALIDAD: SANTIBÁÑEZ EL ALTO

SINOPSIS: Corre de boca en boca un episodio relacionado con hallazgos de tesoros. Las gentes lo dan por cierto y, según ello, cierto día, al arar una suerte un lugareño, cerca del nacimiento de las "Fontanillas" o "Juntanillas' se hundió uno de los bueyes, apareciendo los consabidos pucheros con las onzas o polvo de oro.

CLAVES-COMENTARIO: BARROSO GUTIÉRREZ, Félix.  El pozo de la piedra.  Alminar, nº 25, p. 4-5.

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LA MINERÍA

GÉNERO:
CÓDIGO:
PROVINCIA-COMARCA: Cáceres-Sierra de Gata
LOCALIDAD: ACEBO

SINOPSIS: La Tradición nos ha transmitido leyendas y hechos relacionados con su explotación minera.  Los moros arrollados por el avance de la Cruz, lamentan el abandono de tan rica región.  Dirigiendo su mirada a Jálama exclaman:
"Jálama, Jalamita /no lloro por ti/ sino por la plata y el oro/ que queo en ti."
Los viejos del contorno describen, localizan en Jálama, tesoros escondidos bajo piedras señaladas con misteriosos signos.

CLAVES-COMENTARIO: MARCOS MONTERO, Aurelio.  'Acebo' Rev.  Alcántara, pp. 69-74.  Nº 47 y 48, 1 951.

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